Mantener una sonrisa sana no requiere grandes esfuerzos, sino constancia en pequeños hábitos diarios.
1. Cepillado correcto
Un cepillado efectivo dura al menos dos minutos.
2. El hilo dental
El cepillo solo alcanza el 60% de la superficie dental.
3. Hidratación constante
Beber agua ayuda a mantener un flujo salival adecuado.
4. Limita los azúcares
Las bacterias se alimentan de azúcares.
5. Visitas regulares al dentista
Lo ideal es una revisión cada seis meses.